
No deja de extrañarme esa afición compulsiva que suele asaltarnos a los amantes del ocio electrónico y que nos lleva a coleccionar juegos y sistemas de existencia longeva por una u otra causa (su bizarrismo, su negligente programación o su condición de imprescindibles o best-sellers...).
Así, no es de extrañar que las estanterías de nuestros salones o dormitorios se encuentren a rebosar de videojuegos y consolas dispuestos en decenas de pilas perfectamente ordenadas. La rareza no reside ya en que nos guste adquirir nuestros productos de entretenimiento preferidos casi al por mayor, sino en que dicha adquisición no deja de ser la mayoría de las veces un mero acopio, cual tornado que lleva a una población a vaciar los estantes de sus supermercados a sabiendas de que no podrá consumir toda la comida comprada.
De este modo, muchas veces nos encontramos en la situación de no haber conectado siquiera esa consola antigua que tanto esfuerzo nos costó encontrar, de no haber jugado más de 5 minutos a aquel título cuya descripción en ebay nos hacía soñar y que terminó vaciando nuestra cuenta corriente sobrepujas mediante. Por no hablar de todos esos juegos de segunda mano que compramos por impulso en nuestra tienda habitual y que, sea por la desmotivación intrínseca a su bajo precio o por el mayor atractivo de otros títulos más recientes que tenemos en la eterna recámara de juegos ''por pasar'', dejamos de lado sin que podamos ofrecer a otros entenidos una mínima valoración de los mismos por muy renombrados que éstos sean (lo más normal en estos casos es fingir: -Sí, jugué a Ocarina of Time: el mejor juego de todos los tiempos -cuando realmente no se llegó a pasar siquiera de la primera mazmorra :-p).
Y a pesar de todo, aún sabiendo que muchas de nuestras coleccionistas compras terminarán

pronto cogiendo polvo en el olvido de nuestros escaparates particulares, seguiremos acogiendo tantos huérfanos videojugables como tiempo vivamos, porque nada puede compararse a ese orgullo prepotente que uno siente cuando, al pasar por nuestro santuario, vemos, de reojo, esa obra maestra hecha videojuego, aquella consola por todos alabada pero comercialmente defenestrada o sencillamente aquel juego puntuado en todos los medios con notas escandalósamente bajas pero al que nosotros, dando muestras de nuestro espíritu rebelde, llegamos a dedicar un número indecente de horas atraídos por un ''no sé qué'' que lo hacía especial...
Edit: Mi próxima adquisición ya está en marcha... una Sega Saturn con el bizarro Baku Baku Animal (risas aquí).
Que de verdad, si te sobra algo mándamelo xDD
Posted on 19 de mayo de 2009 02:02